La semana pasada se presentó en la sede de la UNESCO de París la Biblioteca Digital Mundial, un proyecto que comenzó hace cuatro años y que por fin podemos ver hecho realidad. La idea surgió de James H. Billington, director de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y ha contado con la ayuda técnica de la Biblioteca de Alejandría y la colaboración de bibliotecas nacionales, instituciones culturales y educativas de numerosos países. “Queremos ofrecer a todos los usuarios del mundo la posibilidad de consultar los documentos históricos más importantes de su propia cultura, y la oportunidad de conocer los de todas las demás”, declaró James H. Billington durante la presentación del sitio.
Así, es posible consultar en la nueva Biblioteca Digital Mundial manuscritos, libros, revistas, grabados, cartas, fotografías y material audiovisual de un incalculable valor histórico-cultural como, por ejemplo, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, algunos manuscritos chinos, códices precolombinos, un mapa del Nuevo Mundo de 1562, ejemplar único procedente del primer libro publicado en las Filipinas en español y tagalo, un manuscrito serbio del siglo XI o el Hyakumanto Darani, uno de los primeros documentos en los que se utilizó la técnica de impresión en el año 764. De momento, más de mil doscientos recursos a los que se irán sumando otros próximamente.
Los documentos se presentan clasificados según región del mundo, período histórico, temática o soporte. Aunque, de momento, la web sólo está disponible en siete idiomas (inglés, español, portugués, francés, ruso, árabe y chino), se espera que muy pronto el proyecto crezca e incluya materiales de los 190 países miembros de la UNESCO. El objetivo está claro: promover la comprensión intercultural, enriquecer los contenidos culturales disponibles en la Red y proporcionar recursos de calidad a investigadores, profesores y alumnos de todo el planeta.