Como comentamos el otro día, un ebook puede ser leído en un ordenador personal, un teléfono móvil, una pda, un notebook o en un e-reader específico. Sin embargo, las prestaciones que ofrece uno de estos últimos no son comparables a las de sus predecesores gracias a la tecnología e-ink o de tinta electrónica, la cual permite algo que ninguna pantalla de ordenador puede imitar: una lectura similar a la de un libro en papel, ya sea en ángulo o definición. A diferencia de las pantallas de TFT o LCD, que necesitan un refresco de pantalla continuo de veinticinco imágenes por segundo, la tinta electrónica reproduce una imagen estable de alta resolución, que cansa menos la vista del que lee.
El papel electrónico está compuesto por tres capas de plástico finas y flexibles —de tres mm de espesor, lo que también permite que se fabriquen dispositivos que apenas superan los trescientos gramos de peso—, que se colocan una encima de otra, entre las que se incluye un circuito electrónico con millones de microcápsulas que contienen cápsulas blancas con carga positiva y cápsulas negras con carga negativa flotando en una especie de gel. Cada vez que son estimuladas por un campo eléctrico, cada cápsula muestra su cara blanca o negra y aparece un texto o dibujo en la pantalla del dispositivo. Evidentemente, este tipo de papel electrónico es en blanco y negro, el más común. Existen terminales con tinta electrónica en color, como es el caso del Fujitsu FLEPia o las nuevas pantallas desarrolladas por Samsung, aunque su precio, de momento, resulta estratoférico. En este enlace puedes consultar una infografía con el proceso completo de cómo funciona la tecnología de tinta electrónica en un lector de ebooks.







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