En el portal Literaturas.com puedes leer una entrevista que realizó Diego Chozas a David Lozano sobre su libro Donde surgen las sombras. En ella le pregunta por sus influencias literarias, sus anteriores libros, si le gustaría que adaptaran su novela al cine, por qué escogió la ciudad de Zaragoza como escenario o si recomendaría su novela a un público adulto y no sólo juvenil.
Aquí te dejamos alguna de las preguntas de esta entrevista. Puedes leerla entera en este enlace. 
P: La novela ganadora del Gran Angular, Donde surgen las sombras, sigue con coherencia la línea de tu narrativa anterior (El último huésped y La senda del Ébano) convirtiéndote en un fiel creador de novela negra. Háblanos un poco de tu relación con este género.
R: Tan temprana como mi vocación para escribir lo fue mi afición a la lectura, y muy pronto definí mis gustos. Me comporté con coherencia: quería leer el mismo tipo de historias que me gustaba crear: suspense, oscuridad, ambientes góticos, el crimen, tramas policíacas… Por eso, desde pequeño (comencé con Los tres investigadores, de Alfred Hitchcock) me fui acercando a la novela negra (desde la exquisitez inglesa de Agatha Christie o el romanticismo de Conan Doyle, hasta obras más genuinamente de novela negra, como las de Chandler), pero no es mi única fuente; mi tendencia diríamos que estética hacia lo siniestro me llevó a saborear los textos de Allan Poe, los cuentos de Hoffmann, a disfrutar los evocadores relatos de terror atávico de Lovecraft. También he pasado ratos apasionantes con best sellers de Stephen King, Dean Koontz, Peter Straub… En la actualidad hace tiempo que leo de todo, incluyendo literatura intimista, poesía, etcétera.
P: El personaje más malvado de la novela es el que afirma en determinado momento lo que parece la poética de David Lozano: «El miedo es una sensación sublime que convierte la capacidad de generarlo en un arte».
R: Sí, has detectado uno de esos instantes en los que el autor experimenta una complicidad, una íntima sintonía con algunos personajes. Supongo que esas palabras podrían haber salido de mis labios sin ningún problema. Pero que quede claro que, en mi caso, se trata exclusivamente de generar inquietud a lectores aficionados a la intriga a través de mis ficciones. Provocar miedo con otros medios o a otro tipo de personas no es aceptable; nadie debe pasarlo mal de forma involuntaria. Por otra parte, esa afirmación que extraes de la novela va entroncada con toda esa corriente ideológica que concibe la comisión de un crimen como un acto no ajeno a lo artístico: el logro del crimen perfecto, irresoluble, creativo.
P: Por cierto, ¿por qué Zaragoza como escenario? ¿No era arriesgado intentar llegar a un público nacional centrándose en una capital de provincias?
R: Por un lado, me hacía ilusión utilizar la ciudad donde he vivido siempre, lo que además facilita la labor documental del escritor. Por otro, si la historia engancha lo suficiente puedes llevar al lector a cualquier lugar del mundo (o a cualquier mundo, de hecho, como ocurre con la literatura fantástica), que te seguirá. Hay grandes historias que se desarrollan en lugares poco significativos, y no han perdido por ello atractivo.
P: Uno de los motores de la historia es un siniestro juego de internet. Como profesor y autor de Donde surgen las sombras, ¿cómo ves la competencia entre internet y los libros en los adolescentes de hoy?
R: La amenaza no es internet, sino la imagen en general. Acuérdate de la frase «Una imagen vale más que mil palabras», que puede servir en muchos ámbitos pero no en el de la lectura. Todo lo que cuenta con imágenes (y sonido), lo audiovisual, tiene una capacidad de magnetismo indiscutible para los jóvenes, por su propia espectacularidad y comodidad. De ahí el uso masivo de consolas. El chaval juega con la rentabilidad de su esfuerzo: si algo es fácil y además obtiene mucho (a su modo de ver, muchas veces superficial), pues adelante. Los libros, a su juicio, puede que ofrezcan mucho (aunque hasta eso dudan), pero requieren un mayor esfuerzo, y entonces optan por alternativas menos comprometidas para llenar su tiempo libre. Además están en una edad en la que la pertenencia al grupo es vital, por lo que poseer y dominar juegos de ordenador es necesario para ellos. En el grupo de amigos no se habla de libros normalmente, se habla de videojuegos. El caso es que todo parte de una concepción equivocada: la imagen no es incompatible con los libros, del mismo modo que quien lee no tiene por qué renunciar a los videojuegos. Los jóvenes disponen de tiempo para ambas cosas, y deben aprovecharlo, porque además cada opción ofrece ventajas distintas, todas interesantes. Pero para que se den cuenta de ello tienen que convencerse de que la lectura puede ser divertida, apasionante. Un libro no es un castigo ni una obligación; es una oportunidad.
Por cierto, si quieres ver a David Lozano rodeado de seres sobrenaturales propios de ultratumba, no dudes en ver este vídeo de Youtube. En él, podrás ver al escritor en una procesión algo tenebrosa en la FIL 2009 de Guadalajara, donde estuvo firmando ejemplares de su trilogía “La puerta oscura”.