Blanca Álvarez, autora de El amor es un cuento, es una escritora asturiana que ha cultivado muchos géneros literarios, de la poesía a la novela negra, de la literatura erótica a las novelas juveniles. Y es en ese terreno en donde se ha asentado durante los últimos años. La escritora está continuamente viajando por toda España, haciendo encuentros en colegios con sus lectores y a caballo entre Madrid y Oviedo, donde vive su familia.
Aquí te traemos una entrevista que le realizaron a Blanca Álvarez en el suplemento astur de la revista Fusión:

¿Se considera a los jóvenes como pequeños adultos?
Se considera a los jóvenes como estúpidos, las editoriales, claro. Además el profesorado también tiene miedo a correr riesgos, y si lo sacas de los libros de texto, salvo honrosas excepciones, poco más sabe hacer. A las editoriales les sacas de las ventas en los grandes colegios religiosos, y salvo excepciones, también poco más saben hacer. Es un mundo peliagudo, digamos que todos los que participan en el mundo de los niños tienen miedo porque educar niños es la tarea más difícil que se puede imponer a un adulto. A veces me pregunto cómo sobreviven nuestros críos. Yo creo que sobreviven de milagro, son super valiosísimos, porque sino no saldrían ni siquiera como salen.
Los escritores ¿se venden al público o a las editoriales?
A las editoriales. El público, lamentablemente, tiene muy poca importancia en el mundillo editorial de hoy en día. El público es el pretexto de los editores para hacer lo que quieren. Yo cuando me preguntan esto siempre digo lo mismo: Julia Otero tenía un programa de radio fantástico, diferente, un pelín subversivo, tenía unos altos niveles de audiencia, y eso no fue óbice para que la despidieran. Luego, ¿cuál es el argumento que tienen editores y jefes para que se haga una determinada televisión, una determinada radio, una determinada literatura? ¿el público? No. En literatura juvenil el asunto es mucho más serio porque tenemos una censura que ni te imaginas. Te piden cosas ñoñas, edulcoradas, finales felices, temas divertidos. Es patético que tú presentes una novela en la misma línea que otra que a los niños de ocho años les chifla, y que el editor te diga “qué bien escrita está, pero es triste”.
Realmente el público infantil ¿qué exige?
Una historia bien contada. Además, son muy hábiles para descubrir cuando hay trampa. Y no te cuento nada ya del público juvenil.
¿Por qué es tan difícil escribir para niños?
Porque están en otro planeta, no están en el nuestro. Y no te sirve además recordar cómo eras tú cuando eras pequeño. Primero porque no lo recuerdas, segundo porque son otra cosa. Es muy complicado escribir para ellos, no son adultos bajitos y no son tontos. Para escribir para niños se puede llegar a llorar, yo terminé hace unos meses una novela y llegué a desesperarme, a decir yo lo dejo, no puedo más.
Si quieres leer la entrevista completa, haz clic en este enlace y lee todas las respuestas de Blanca Álvarez en la revista Fusión.







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