Se cumple el 150º aniversario del nacimiento del escritor escocés James Matthew Barrie, más conocido como J. M. Barrie. Probablemente su nombre no te diga gran cosa, pero seguro que sí conoces a una de sus criaturas literarias, el eterno niño que todos llevamos dentro, morador del País de Nunca Jamás junto a piratas, hadas y Niños Perdidos: el aventurero Peter Pan, enemigo mortal del capitán Garfio.
Barrie nació el 9 de mayo de 1860 en la pequeña localidad escocesa de Kirriemuir. Su infancia estuvo marcada por la pérdida de su hermano mayor, quien murió con catorce años en un accidente cuando el pequeño James contaba cinco. Su madre, Margaret Ogilvy, rota por el dolor, se recluyó en su dormitorio durante meses, negándose a tener ningún trato con nadie, especialmente con su hijo pequeño, a quien ignoró desde entonces. Barrie creció a la sombra de un hermano idealizado por sus padres, ninguneado por estos, lo que le provocó un duro trastorno conocido como enanismo psicogénico que le impidió desarrollarse en la pubertad y crecer más allá de un metro y cuarenta y siete centímetros. Esta obsesión familiar por la ausencia del hermano perdido, que nunca llegó a crecer, inspiraría más tarde una figura convertida en referente universal de la literatura infantil. Así dijo el propio Barrie en uno de sus escritos con posterioridad: “Nada pasa, después de los 12 años, que importe mucho”.



















