Gonzalo Moure es un escritor, pero también es un enamorado del Sahara, de las historias que esconden más historias detrás. Ganó hace años el premio Gran Angular con su libro El síndrome Mozart y allá donde vaya le acompaña la música, el viento del Sahara, las letras, los libros.
Además, Gonzalo Moure es muy amigo de Ricardo Gómez. Por eso, cuando se publicó Cuentos Crudos, Gonzalo le dedicó estas bellas palabras al libro de su amigo:
7 Cuentos Crudos. Siete aldabonazos, siete campanadas. Así sonaba la campana de la libertad en manos de Pete Seeger.
Ricardo Gómez no escribió este libro para nada: lo escribió por. Por amor, por rabia, por necesidad, porternura y por crudeza. Es de los libros que pesan, que poco a poco tienen que ir haciendo cambiar de idea a quienes aún creen que la literatura para niños y jóvenes es poco más que palabritas para acompañar al texto, historias para sacar moralejas, transversalidad y buenas intenciomes. Y de los que molestan a los que desde dentro, desde su escritorio, creen que esta literatura es poco más que negociete, palabritas fáciles, aventuras con final feliz, granos de adolescente y magos borrás: palabras para vivir de las palabras, para estar en lugar de ser, palabras prostitutas. Quien lea esta declaración de amor y lealtad por una literatura siete veces cruda, siete veces tierna, que lea también la conferencia de Ana María Machado: ambos textos, el de Ricardo y el de Ana María, son complementarios.
Me siento parte de esta literatura, al menos en mi intención, y somos muchos los que compartimos esta batalla: cada cuál ponga sus nombres.
La edición a la que hace alusión Gonzalo Moure es la edición ilustrada de 7 Cuentos Crudos, que publicó la editorial SM antes de sacar ese mismo libro en el formato habitual. Las ilustraciones de Juan Ramón Alonso son preciosas. Pásate por una biblioteca y hojea 7 Cuentos Crudos, en el que los cuentos van acompañados de unas ilustraciones que no te dejarán indiferente. Y luego, puedes dejarnos en los comentarios tu opinión sobre esta edición ilustrada. O comentarnos las palabras de Gonzalo Moure sobre el libro de Ricardo Gómez.






ternura y por crudeza. Es de los libros que pesan, que poco a poco tienen que ir haciendo cambiar de idea a quienes aún creen que la literatura para niños y jóvenes es poco más que palabritas para acompañar al texto, historias para sacar moralejas, transversalidad y buenas intenciomes. Y de los que molestan a los que desde dentro, desde su escritorio, creen que esta literatura es poco más que negociete, palabritas fáciles, aventuras con final feliz, granos de adolescente y magos borrás: palabras para vivir de las palabras, para estar en lugar de ser, palabras prostitutas. Quien lea esta declaración de amor y lealtad por una literatura siete veces cruda, siete veces tierna, que lea también la conferencia de Ana María Machado: ambos textos, el de Ricardo y el de Ana María, son complementarios.







