El libro Conspiración Chafarinas, de Fernando Lalana, nos cuenta los problemas y dificultades que sufre un equipo de guionistas, productores, director y la gente del reparto para rodar una película en las islas Chafarinas.
Antes de que el director pronuncie la frase “…y acción”, que significa el comienzo del rodaje de la película, han tenido que recorrer un gran camino previo: redactar el guión, conseguir fondos, escoger a los actores en un casting, etc.
Los casting son complicados: hay que escoger un actor que se crea el papel, que lo entienda y actúe con toda la profesionalidad que se le requiera. Con la protagonista femenina tienen bastantes dificultades: Ángela Molina les deja tirados por un rodaje en México, Marta Aguilar no era segura como sustituta, más tarde Penélope Cruz está a punto de involucrarse en el proyecto pero Desdémona Ruiz, a pesar del desafortunado roce en el despacho, acaba firmando el contrato.
- ¿Qué ocurre? -preguntó ella.
- No, nada, nada, es que… bueno, te habrán dicho mil veces que te pareces a Desdémona Ruiz.
- Claro. Como que soy Desdémona Ruiz.
Dios mío. Era Desdémona Ruiz.
- ¡Oh, no! -exclamé- Quiero decir… ¡Y he estado treinta segundos a tu lado sin dirigirte la palabra! ¡Seré imbécil! Estoy… estoy… encantado de conocerte. Encantado, no. Encantadísimo.
¿Te imaginas a Penélope Cruz en el papel de Desdémona Ruiz? ¿Y a Ángela Molina?
¿Qué otra actriz propondrías tú para que interpretara el papel?






- ¿Qué ocurre? -preguntó ella.







