La Obra Social de Caja de Ávila convoca su II Concurso Internacional de Microrrelatos dirigido a escritores de 16 años en adelante.
Los textos, en castellano, no deben superar las 200 palabras en fuente Arial, tamaño 10. El tema es libre. Cada autor presentará una sola obra original e inédita, que enviará a través de la página www.obrasocialcajadeavila.com/concurso, donde se rellena un formulario con los datos personales y se adjunta un fichero Word con el microrrelato. El plazo de envío comienza mañana, 15 de enero, y finaliza el 15 de febrero. El primer premio será un ordenador portátil de última generación.
El jurado, designado por Caja de Ávila, estará compuesto por personalidades del mundo literario y podrá declarar desierto el premio si ninguna de las obras presentadas les pareciera merecedora de él. El fallo se hará público en la web www.obrasocialcajadeavila.org, así como en diferentes medios de comunicación.
El ganador se compromete a asistir personalmente al acto de entrega del premio y los gastos de desplazamiento correrán por su cuenta. El ganador y finalistas aceptan ceder los derechos de publicación y comunicación a Caja de Ávila, y ésta se reserva el derecho de publicar las obras.
Más detalles en las bases completas del concurso.














LA QUINTA SINFONÍA
Un día Leocadia tomó una drástica decisión. Hizo las valijas y cuando ya estaba atravesando por la alta puerta de caoba de la entrada a la estupenda mansión sintió la voz de su marido:
-¿Donde vas con esas maletas?, querida.
- Me voy a casa de mi madre. Te dejo.
-¿Qué dices no te oigo?
- Que me voy a casa de mi madre. Sordo de mierda.
-¿Cómo qué te vas?. ¿Cómo me puedes hacer eso? No me dejes amor. Yo te amo y te necesito.
-No te aguanto más. Me tienes cansada, Luis van.
-No te oigo, pero te necesito. Yo te necesito para crear mi música.
-Tu música me tiene podrida. Todo el día, tan, tan tin. Tan tan tin, aporreando ese maldito piano.
-No oigo lo que dices, pero no te vayas porque tu eres mi musa inspiradora.
-¿Yo tu musa inspiradora?. JA JAJA jaaaaaaaa.
Y esa risa eran los primeros compases de la 5ta sinfonía.
“GAS”